Que viva el amor…

Conmocionada por la ruptura de una de las parejas más icónicas de la cultura pop, quise escribir unas cuantas líneas para todas las románticas empedernidas que aún creemos en el amor y el valor de perdonar.

Seguramente, Marge Simpson es un ejemplo de mujer que entrega su corazón sin reservas, y aunque nos reafirmaba el sentido más puro de este sentimiento, los problemas la llevaron a tomar la decisión de culminar una etapa de 27 años al lado de Homero. Independientemente de que sean dibujos animados, realidad, ficción o un reflejo de la sociedad, lo cierto es que da un punto de partida a diferentes debates sobre el valor que damos a las relaciones y en si al compromiso.

Seamos claras en algo; el hecho de ser una romántica de antaño, no me impide tener una perspectiva moderna sobre el matrimonio, como la unión de dos personas que se aman en su momento, pero que bajo determinadas circunstancias, pueden llegar a transformar dichos sentimientos y verse totalmente distantes el uno del otro.

Si lo anterior es una realidad y nos permite reflexionar respecto al compromiso y las uniones… ¿Que está fallando en nuestra era, que nos lleva cada vez a establecer relaciones menos duraderas? Desde mi punto de vista, la modernidad nos ha llevado a ser más individualistas, dificultando en ocasiones, la capacidad de intermediar cuando no estamos acostumbradas a perdonar. Posiblemente, cuando vamos de una relación a otra, es porque no nos damos el tiempo necesario para conocernos y racionalizar las emociones… y si no nos conocemos a nosotras mismas: ¿Cómo podremos conocer a alguien más? Esta pregunta es vital, porque de ahí, nace todo.

Las uniones amorosas, podría decirse, son un campo en el que vamos construyendo a diario la relación que tenemos, por ende, es de vital importancia contar con bases sólidas, fundamentadas en el respeto, la confianza y la consideración… de no ser así, seguramente veremos que esta relación será disfuncional y tarde o temprano se derrumbará, como si se tratará de un edificio que se construyó sin antes haber evaluado la resistencia de sus pilares.

Amar es un acto de dos y refiere esfuerzos, compromiso y paciencia… También, pone en evidencia nuestros defectos y virtudes, por lo cual, el amor verdadero siempre encontrará las armas para luchar contra la adversidad… de igual forma, cuando el amor es legítimo, sabe entender las razones por las cuales el otro corazón decide decir adiós, lo importante, en todo caso, es aprender a aceptar las realidades del otro y asumir las propias, intentando día a día, ser una mejor versión de nosotras mismas.

Siento un poco de pena, porque amaba ver en pantalla a Homero y a Marge juntos, pero… Ahora solo puedo agregar que al igual que en la vida misma, el amor debe ser un motivo de celebración y de sufrimiento, porque cuando es así y ya no hay magia cuando miras a tu pareja a los ojos, es importante recuperarla, aunque sea, desde una perspectiva individual. La vida sigue y mientras sea así, nuestro corazón no dejará de latir.

Archivado en: Cuidado Interior Escrito por: iuvenis
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